Antropologia y debate academico

Antropología y debate. Una relación necesaria

en Opinión por

La antropología debe aprender a comunicarse. Es, en palabras de Marián Moya (2009) «una asignatura pendiente de nuestra disciplina». Debido a los requerimientos del formato académico y a ese secuestro disciplinario del que ya hemos escrito anteriormente (consultar : El secuestro de la antropología), la antropología ha invertido pocos esfuerzos en hacerse entender y llegar con ello a un público generalista. Basta observar la ausencia de profesionales de antropología en ámbitos de creación de discurso masivo distintos a la Universidad. Estoy hablando de la política, las tertulias televisivas, la prensa o los medios de comunicación 2.0 (como Youtube).

La deficiencia en la comunicación antropológica no solo limita la profesionalización de la disciplina, ausentándose de campos tan importantes como los que he señalado. Además, hace un flaco favor al bien social, dejando en manos de pregoneros amateur conceptos de vital importancia para la disciplina, como el de cultura.

«Hoy día, la expresión de moda es «la cultura de (poner aquí cualquier objeto, fenómeno o problema social)»: cultura de la droga, del trabajo, de la calle; hasta he escuchado ¡»cultura de la propina» y «cultura de la basura»! Esta liviandad en el uso de nuestro concepto medular no puede pasar desapercibida para nosotros.» (Moya, 2009:131)

Este «silencio antropológico» no atañe únicamente a la pésima interpretación de nuestros conceptos medulares. También invisibiliza otros conceptos básicos y muy valiosos para las transformaciones derivadas de la globalización. Sostiene Moya que el psicoanálisis ha logrado introducir conceptos a priori muy técnicos como «inconsciente», «narcicismo», «bipolaridad» o «neurosis». Del mismo modo, la antropología debiera popularizar conceptos como «etnocentrismo», «relativismo cultural», «reflexividad», «otro cultural», etc… Pero para ello, debemos atrevernos a dar el gran paso: el público generalista.

En mi opinión, la formación en comunicación debería establecerse desde el inicio de los estudios en Antropología, con carácter obligatorio. Tanto en la vertiente académica como en la vertiente profesional, los antropólogos y antropólogas del mañana debemos ser capaces de comunicarnos efectivamente en presentaciones, ponencias, tertulias y medios de comunicación masiva. Sin una comunicación efectiva, nuestro compromiso social es mudo.

Por todo ello, me he animado a escribir un artículo cuyo objetivo es tender un puente entre antropología y debate. Sencillamente porque considero el debate académico una de las herramientas comunicativas más potentes que existen. Y sin duda, cualquier persona que haya practicado este noble arte estará de acuerdo conmigo. El debate académico es un excelente complemento en la formación de los antropólogos del mañana y repercute directamente en el objetivo de la profesionalización. La antropología necesita profesionales entrenados en comunicación, capaces de actuar y repercutir en la política y en la opinión pública.

En primera instancia trataré de esbozar qué es el debate académico. A continuación, presentaré mi experiencia personal en el torneo de debate III Culturas, destinado a oradores novel. Por último, señalaré algunos de los beneficios que antropología y debate pueden aportarse mutuamente.

¿QUÉ ES EL DEBATE ACADÉMICO?

El extenso mundo del debate goza de diversas modalidades con mayor o menor relevancia según el contexto. Mientras que la modalidad preferida por los países angloparlantes es el BP (British Parlamentiary) que emula las diatribas de la política británica, en el mundo hispanohablante la norma más extendida es el debate académico.

El debate académico es un juego de equipo en el que dos grupos de entre 3 y 5 personas se enfrentan dialécticamente para tratar de dar respuesta en un tiempo limitado a una pregunta planteada con semanas de antelación. La pregunta se plantea de forma cerrada, respondiéndose con un sí o con un no. Cada equipo debe fundamentar su respuesta en argumentos, ejemplos y evidencias, expuestos con maestra oratoria, con el objetivo de tratar de convencer a un jurado de que son sus argumentos, y nos los del contrario, los más acertados para responder a la pregunta.
Las posturas SI y NO son sorteadas al principio de cada debate, lo que obliga a los equipos a llevar preparados ambos posicionamientos. El relativismo cultural está a la orden de día.

La línea argumental de cada equipo se presenta en un enfrentamiento por turnos en el que cada componente del equipo tiene un rol predeterminado. Existen 4 roles bien diferenciados:

Introducción (4min.): Asientan las bases del debate. Definen los conceptos presentes en la pregunta y exponen como va a construirse la línea argumental del equipo. Deben ser muy claros y concisos introduciendo las líneas argumentativas.

Refutación 1 (5min.): Exponen los argumentos del equipo y tratan de destruir los del contrario. Aunque los argumentos propios hayan sido preparados con antelación y puedan sostenerse en evidencias, lo cierto es que los refutadores deben poseer una amplia capacidad de improvisación para hacer frente a los argumentos del contrario, ya que estos se desconocen hasta que son expuestos en la introducción. Por ello, además de exponer los argumentos propios, los refutadores deben estar muy atentos a los argumentos ofrecidos por el contrario, tomar nota y ser capaces de destruirlos dialécticamente.

Refutación 2 (5min.): Su labor es similar a la de Refutación 1: construir argumentos y destruir los contrarios. Cada equipo tiene una estrategia propia a la hora de distribuir las tareas entre sus dos refutadores. Por ejemplo, si el equipo tiene tres argumentos, dos de ellos pueden ser presentados por el R1 y el restante por el R2. Otros equipos optan por construir todos los argumentos en R1 y refutar los del contario en R2. Las estrategias son variadas y responden a los tiempos marcados por el debate y a las aptitudes personales de los integrantes del equipo.

Conclusión (3min.): La conclusión tiene el turno de palabra final y es la encargada de sintetizar, de manera interesada, el debate que se ha llevado a cabo. Deben convencer a los jueces de que su equipo ha conducido el debate mejor que el contrario, demostrando que sus argumentos no han sido refutados, mientras que los del contrario han sido sistemáticamente desmontados. Al final de su discurso, la conclusión debe mostrar claramente que su equipo ha ganado.

Cada uno de estos roles conlleva diferentes capacidades y aptitudes. Mientras que los introductores pueden optar por memorizar sus discursos, los refutadores deben poseer una holgada capacidad de improvisación y los conclusores deben ser sistemáticos y ordenados a la hora de exponer las vicisitudes del enfrentamiento.

Una vez terminado el debate, los jueces se reúnen en privado para determinar qué equipo es el ganador (algo que se sabrá a posteriori en la tabla de resultados) y dan un feedback a los participantes. Los torneos se estructuran en fases clasificatorias y eliminatorias, llegando dos equipos a la gran final.

A modo de ejemplo, podéis ver la gran final del I Torneo de debate Babel celebrado en Granada el 9 de Abril de 2016, que enfrentó al Club de debate CDU de la Universidad de Córdoba contra el Club de debate Loyola de la Universidad de Sevilla bajo la siguiente pregunta:  ¿Es la música un elemento fundamental en la educación?

UN ANTROPÓLOGO EN EL TRES CULTURAS

Conocí el mundo del debate de la mano de Pepe Herrera, fundador del Club de debate Babel. Por aquel entonces, Pepe buscaba gente para montar un club de debate universitario en Granada, objetivo ampliamente logrado y que es la prueba viva de lo que puede lograr la determinación del alumnado proactivo. A los pocos meses me integré en Babel y comencé a tomar clases de debate.

En abril de 2016, el Club de debate Dilema (Universidad de Córdoba) organizó el torneo Tres Culturas, concebido para que los debatientes que nunca se han estrenado puedan hacerlo con otros de su mismo “nivel” (es un torneo concebido para primerizos). La pregunta del torneo no podría haber sido más antropológica:

¿Es posible una auténtica multiculturalidad en el Occidente actual?

Formé equipo con tres de mis compañeros: Miki en la introducción, Celia como refutadora 1, Javi como conclusor y un servidor como refutador 2. Unas semanas antes del torneo nos pusimos manos a la obra, nos reunimos repetidamente y planteamos las que iban a ser nuestras líneas argumentativas, tanto las del Sí como las del NO.

Pudiese parecer que la pregunta sobre la multiculturalidad en occidente iba a ser pan comido para un antropólogo. Nada más lejos de la verdad. Los antropólogos somos los mayores expertos en cuestiones de otredad, y es esa abundancia de conocimientos la que puede jugar en nuestra contra. No es fácil condensar, en cinco minutos, la creación de occidente como centro hegemónico epistemológico, introducir a Huntington, introducir a Said, introducir a Kymlicka, analizar Charlie Hebdo, entrar en la cuestión del hiyab islámico, esbozar los procesos de formación identitarios, analizar los fenómenos migratorios, defender la homogenización cultural debida a la globalización o refutarla a través del ejemplo de las bragas sucias vendidas en máquinas expendedoras del Japón. Y además, exponer todo esto de manera clara y concisa, sin perder el hilo, mientras el equipo rival trata de desestabilizar tus argumentos con preguntas inquisidoras. Repito: 5 minutos.

La creación de los argumentos fue una de las experiencias más interdisciplinares que he vivido. Analizamos conceptos como “autentica”, “multiculturalidad” y “Occidente” desde perspectivas que ahondaban en el mundo del derecho, de la ciencia política, de la filosofía y de la antropología, todo ello adornado con las herramientas propias de la oratoria. Además, tratamos de imaginar que argumentos y ejemplos presentarían los contrarios, tratando de determinar cómo haríamos las refutaciones. Todo un trabajo de inmersión teórica.
Después de varias reuniones y de debatir hasta horas intempestivas, acudimos al III Culturas listos para dar guerra.

Considero que hicimos un excelente torneo y que nuestras líneas argumentales fueron muy completas. Caímos con honor en cuartos, contra uno de los excelentes equipos de la CDC – Universidad Santiago de Compostela, que resultó ser el vencedor del torneo.
Hasta donde yo sé, fui el único antropólogo de un torneo que versaba claramente sobre la cuestión de la “otredad”.

Debate Tres culturas
Equipo de debate Babel. De izquierda a derecha, Celia (R1), Javi (Conclu), Pablo (R2) y Miki (Intro)

La experiencia del Tres Culturas me permitió entender cuan importante es tender un puente entre la antropología y el mundo del debate. Supuso tener que adaptar mi bagaje antropológico a un contexto comunicativo completamente distinto al del ensayo académico, mucho más breve, más incisivo, más enfocado a un público generalista. Además, descubrí el modo en el que otras disciplinas (principalmente el derecho) abordan la multiculturalidad o conceptos como “Occidente”, tan trillados por nuestra disciplina. Creo que mi humilde aportación como antropólogo resultó relevante para mis compañeros, llegando incluso a popularizar el concepto de “identidad poliédrica”, que usamos repetidas veces en nuestros argumentos.
Invadido por la nostalgia, no desaprovecharé la oportunidad para mandar un saludo a todas aquellas personas que hicieron posible el evento, con especial agradecimiento a Dilema, Babel y a mis compañeros Miki, Celia y Javi.

ANTROPOLOGÍA Y DEBATE. Una relación necesaria

Llegados a este punto y a modo de conclusión, me gustaría esbozar los beneficios mutuos que antropología y debate pueden aportarse.

El mundo del debate puede ser un excelente aliado en términos de divulgación antropológica, una tarea esencial para el futuro de nuestra disciplina. Los antropólogos deben aprender a visibilizar su trabajo a un público generalista, enfrentándose a formatos ajenos al ensayo académico. Aprender a hablar en público de forma estructurada, a ser increpados en mitad de nuestras intervenciones, a aterrizar nuestros conceptos de base, a identificar falacias, a usar metáforas y con todo ello, defender de manera efectiva los aportes de nuestra disciplina, con especial hincapié en cuestiones relacionadas con la otredad.
Además debemos entender que en el mundo del debate se encuentran algunos de los abogados, jueces, políticos y periodistas del mañana, y que el encuentro antropológico a través del debate puede llegar a ser fundamental para que la disciplina penetre en terrenos donde nuestro potencial es hasta ahora desconocido.
Ya sea en ponencias, en debates, en la red, en los periódicos o en los canales de Youtube, la antropología debe afianzar su compromiso con la comunicación efectiva.
Por su parte, la antropología puede aportar nada menos que su inmensa trayectoria teórica y empírica y su profundo conocimiento sobre la otredad humana. Nuestra presencia en el mundo del debate académico puede incorporar y profundizar en conceptos esenciales para el análisis de la realidad social, como “etnocentrismo”, “relativismo cultural”, “Occidente/Oriente”, “epistemicidio”, “particularismo”, “etnia/género/clase” o “identidad”. Además, la amplia producción de etnografías de campo nos hace idóneos para encontrar ejemplos de los más extraños que fundamenten nuestra línea argumentativa, además de una capacidad innata para refutar teorías generales a través de casos particulares. El debate con antropólogos resultará siempre más interesante. No cabe refutación en ello.

Por tanto, la formación en debate académico incide directamente en el objetivo de la profesionalización, al dotar al alumnado de herramientas y estrategias comunicativas muy valoradas en ámbitos como los medios de comunicación y la política, ámbitos que requieren con urgencia una «mirada antropológica». Animo a los antropólogos y antropólogas a sumarse a los numerosos clubs de debate que existen tanto en España como en América Latina. Por ello, dejo una lista de clubs de debate y una forma de contacto. También animo a los clubs de debate a ejercer proselitismo en los grados de antropología. Y no se me ocurre mejor manera para finalizar este artículo que lanzando una pregunta al aire:

¿Debería incorporarse el debate académico como materia obligatoria en los estudios de ciencias sociales?

El debate está servido.

 

REFERENCIAS

Moya, M. (2009). Políticas de divulgación en antropología: Asignaturas pendientes y desafíos en el mundo contemporáneo. In Antropología de orientación pública. XII Congreso de Antropología de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (FAAEE). San Sebastián: Ankulegi.


 

Listado de Clubs de debate

En este apartado se contemplan los clubes de debate que respondieron a la publicación realizada en el grupo Orgullosos de ser debatientes. Si tu club de debate no aparece en esta lista, puedes comunicarnos sus datos en comentario o a través del correo info@antropologia2-0.com para que lo actualicemos.

BABEL (Universidad de Granada)
GRANADA. Contacto: https://www.facebook.com/DebateBabel/

KAIRÓS DEBATE (Universidad de Málaga)
MÁLAGA. Contacto: https://www.facebook.com/kairosdebate

UAMIMUN (Universidad Complutense de Madrid)
MADRID. Contacto: http://aumunuam.wixsite.com/aumun

CLUB DE DEBATE MONTPELLIER
MADRID. Contacto: https://www.facebook.com/clubdedebateMontpellier/

CLUB DE DEBATE URJC (Universidad Rey Juan Carlos)
MADRID. Contacto: www.clubdebateurjc.com

DEBATUB (Universitat de Barcelona)
BARCELONA. Contacto: www.debatub.com

CLUB DE DEBATE UIC (Universitat Internacional de Catalunya)
BARCELONA. Contacto: fcarrera@uic.es o http://www.uic.es/es/actividades-culturales/debate

ASOCIACIÓN DE DEBATE DILEMA (Universidad de Córdoba)
CÓRDOBA. Contacto: https://debatedilema.com/

CÓRDOBA DEBATE UNIVERSITARIO – CDU (Universidad de Córdoba)
CÓRDOBA. Contacto: https://cdudebate.com/

CLUB DE DEBATE UM (Universidad de Murcia)
MURCIA. Contacto: https://www.facebook.com/ClubdeDebateUmu

 

Co-fundador y Director en Antropología 2.0 Contribuyo al desarrollo de estrategias empresariales innovadoras aportando un profundo conocimiento sobre la complejidad humana. Como antropólogo social, estoy capacitado para realizar investigaciones etnográficas partiendo desde la empatía y el entendimiento holístico de los fenómenos sociales. Colaboro con equipos multidisciplinares aportando valiosos insights sobre los que construir estrategias únicas y diferenciadas. Mi pasión por la innovación centrada en las personas me ha llevado a formarme en campos como la Business Anthropology, el Design Thinking o la Experiencia de Cliente (Cx).

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

*

Lo último en

Ir Arriba