electricidad fenomeno social

La electricidad como fenómeno social.

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Seguimos compartiendo con vosotros algunos de los oradores que podremos escuchar en el próximo Why the World needs anthropologists el próximo 28 de Ocubre en la ciudad de Durham (Reino Unido). Si en el último post os presentábamos a una antropóloga que trabaja en proyectos hidráulicos (consulta aquí: link ), hoy tenemos el gusto de hablaros de una antropóloga e ingeniera especializada en cuestiones relacionadas con la electricidad, Tanja Winther, . ¿Qué tiene que ver la electricidad con la antropología? Tanja lleva desde la década de 1990 haciendo antropología aplicada en proyectos de electrificación de zonas que anteriormente no disponían de este recurso. Ha sido testigo y documentado en profundidad los enormes impactos sociales y culturales derivados de la llegada de electricidad a distintos pueblos africanos de Kenia, Tanzania y la India. También ha trabajado como consultora etnográfica en proyectos sobre energía en Noruega y es profesora en la Universidad de Oslo.

¡Hemos hablado con ella para que nos cuente más sobre su trabajo!

¡Hola Tanja! Cuéntanos, siendo antropóloga e ingeniera, ¿cómo combinas estas dos disciplinas y maneras de ver el mundo?

Sí, a menudo me preguntan cómo combino ingeniería y antropología, que en principio pueden parecer dos disciplinas radicalmente diferentes. Pero las encuentro fáciles de combinar. Para mí, la antropología social es una ciencia metódicamente no-normativa centrada en entender el mundo desde la perspectiva de las personas. La ingeniería se refiere a las tecnologías, desde su innovación y desarrollo hasta su funcionamiento, uso y mantenimiento. “El mundo” consiste en seres humanos y no humanos, así como en objetos como artefactos tecnológicos. Por lo tanto, mientras las personas estén implicadas de alguna manera, por ejemplo en el desarrollo o en el uso de la tecnología, la antropología puede aplicarse a cualquier tema de estudio. Los antropólogos e ingenieros comparten la preocupación por observar y comprender el mundo real (empírico) en lugar de responder a preguntas hipotéticas o hacer predicciones sobre el futuro, como haría un economista.

Estudiamos fenómenos concretos, pero donde la antropología se centra siempre en la contextualización en el tiempo y en el espacio, los ingenieros del laboratorio tienden a pensar que las tecnologías funcionan de manera similar donde quiera que se encuentren. Sin embargo, sobre el terreno se dan cuenta de las “realidades”. En proyectos concretos, me resulta fácil trabajar con ingenieros porque somos conscientes de que tenemos conocimientos complementarios. Una vez un ingeniero de la India me describió su trabajo como “ingeniería social”, y yo creo que cuando realizamos investigación aplicada, por ejemplo, sobre cómo mejorar el acceso a la electricidad a los pobres, estamos haciendo algo similar. Pero nosotros no impulsamos ninguna tecnología en particular, sino que aprendemos y documentamos los cambios sociales producidos tras la implementación de más opciones tecnológicas.

Con los economistas, por ejemplo, sí hemos tenido serios debates en proyectos. Por ejemplo, una vez establecimos un centro energético en un contexto de pobreza en Kenia. El ingeniero quiso elevar las tarifas de los servicios para mejorar la viabilidad financiera del sistema, mientras que nosotros, como científicos sociales, estábamos centrados en mantener los precios bajos para que los grupos más pobres pudieran hacer uso de los servicios. Estas negociaciones interdisciplinarias eran intensas y exigentes, pero probablemente buenas para la sostenibilidad a largo plazo, ya que permitían visualizar cómo se deben equilibrar todos los aspectos del proyecto. Tras cinco años de funcionamiento, el centro sigue funcionando.

En tus artículos afirmas que la electricidad como fenómeno social necesita a la antropología. ¿Podrías explicarnos brevemente por qué?

Desde la producción, la distribución hasta el consumo, la energía se refiere a cuestiones políticas y sociales como la equidad, la distribución del poder y los beneficios y diversas formas de conocimiento. La energía forma parte integrante de la vida cotidiana de cualquier hogar, negocio u oficina y está estrechamente ligada a las nociones de confort, comodidad y comunicación, de ahí la inclusión social. El acceso a varios tipos de energía puede determinar el tipo de vida que se tiene, si es una buena vida o si se sufrirán dificultades. Por ello, tanto la naturaleza política y social de la energía – y la forma en que la energía está profundamente incrustada en la vida social – hace que este reino esté maduro para el análisis antropológico.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

electricidad
Foto de la galería de EFEWEE

Actualmente dirijo EFEWEE, un proyecto internacional sobre acceso a la electricidad y empoderamiento de las mujeres (entendido como un proceso hacia la calidad de género) donde comparamos varios tipos de suministro en tres países (Kenya, India, Nepal) y examinamos el impacto en el empoderamiento de las mujeres. Durante el primer año desarrollamos un marco para analizar el empoderamiento en el ámbito de la electricidad y actualmente estamos analizando los resultados de la investigación cualitativa que hicimos. También hemos examinado las políticas eléctricas de los tres países, que son relativamente ciegas en cuanto al género.

Una parte importante de este trabajo no sólo consiste en documentar el grado de empoderamiento resultante de la electrificación, sino también en explicar cómo y por qué se produce el empoderamiento, incluidos los factores que frenan tal impacto potencial. Además, estamos haciendo un alegato a favor de una mayor investigación cualitativa y métodos mixtos en estas áreas, que ha sido tradicionalmente dominada por estudios estadísticos.

También estoy involucrada en otros dos proyectos: uno sobre oportunidades y barreras para el uso de la energía solar fotovoltaica en los hogares noruegos (Power from the people? Liderado por CICERO) y el otro llamado ‘AidEffect’, que busca explicar el impacto de las intervenciones de desarrollo chinas y noruegas en Malawi. En varios estudios sobre la energía en Noruega (visitas a domicilio) hemos colaborado con la Universidad de Durham, donde hace dos años fui investigadora visitante y donde también soy examinadora externa en su Máster en antropología, energía y sociedad.

Has realizado trabajo de campo en lugares como Kenia o Tanzania, pero también en países modernizados como Noruega. ¿Cuáles son algunas diferencias y algunas similitudes de ambas experiencias?

¡Interesante pregunta! Diría que hacer trabajo de campo en Tanzania y Kenia es más fácil que en Noruega. Principalmente porque la gente en estas comunidades del Sur tendió a estar más interesada e involucrada y pasaban más tiempo hablando conmigo. Una vez intenté reclutar participantes que vivían en el norte de Noruega (en Kirkenes) para un estudio llamándoles antes por teléfono. Tan pronto como les contaba mi propósito, la gente me decía que no estaban interesados y me colgaban el teléfono. Me decepcionó mucho, pero un estudiante que había vivido en la zona me dijo un truco: Debía llamar a la radio local y conseguir una entrevista, entonces la gente querría hablar conmigo. Lo hice, y cuando más tarde llamé a la gente y pude referirme a la entrevista transmitida, ¡resultó que estaban interesados!

Otra diferencia es que en Noruega, la gente da por sentado el acceso a la electricidad y el suministro fiable. Consideran que la electricidad es una fuente renovable (98% hidroeléctrica) que todo noruego tiene derecho a utilizar. En Zanzíbar (Tanzania) y Kenia, esto es muy diferente, y haber sido testigo del cambio de la luz de queroseno a la electricidad y de los cambios que ha tenido en la vida de esas personas (o de lo que significan las interrupciones del suministro eléctrico para las condiciones de trabajo de un colega investigador en Malawi) me hace darme cuenta de que tal acceso es importante. La falta de afluencia hace que la gente se preocupe más por ahorrar. En Zanzíbar aprendí a dimensionar la cantidad de agua para la tetera: Primero mides la cantidad de agua que vas a usar en el termo, luego lo vuelcas en la tetera para hervirlo y finalmente lo vuelves a meter en el termo junto con las hojas de té y azúcar.

Tenemos muchas ganas de escuchar tu conferencia “Retrasar o mejorar las soluciones al dilema energético” en la 5ª edición de Why the world needs anthropologists.  ¿Puedes darnos un breve adelanto de lo que vas a contar?

Proporcionaré una historia personal de cómo me convertí en antropóloga de las fuentes energéticas, reflexionaré un poco sobre los méritos y desafíos del trabajo interdisciplinario y sugeriré lo que la antropología puede aportar al estudio de la energía.

Me hace gracia que a los ingenieros nunca se les ocurriría organizar una conferencia anual sobre “¿Por qué el mundo necesita ingenieros?”. ¿Será que el hecho de que tengan “tan claro” su propósito junto con una falta de reflexividad en la disciplina han contribuido a los fallidos  proyectos tecnológicos de desarrollo que hemos podido ver en el pasado?

 ¿Qué consejos tiene para los estudiantes actuales de antropología con respecto a sus habilidades para afrontar futuros desafíos?

Dado que la antropología es adecuada para el análisis de cualquier campo temático, yo aconsejo a los estudiantes que busquen un tema que les apasione o les interese. En comparación con muchas otras disciplinas, se nos ha entrenado para hacer preguntas sobre ¿CÓMO? ¿QUIÉN? ¿POR QUÉ? Y como los retos del futuro son necesariamente políticos (desde el nivel micro hasta el nivel macro), creo que el enfoque antropológico es muy adecuado para estudiar las relaciones de poder. Un enfoque más pragmático podría consistir en combinar la antropología con las habilidades y experiencias previas, obteniendo una competencia única. En el ámbito académico y de la investigación, creo que el proceso hacia la búsqueda de soluciones a los retos futuros se vería reforzado si los antropólogos asumieran un liderazgo más fuerte en la investigación interdisciplinaria y multidisciplinar, incluyendo la definición del problema. ¡El mundo necesita antropólogos!

Estamos de acuerdo ¡Muchas gracias Tanja!

 

Si te ha gustado el post, puede que te interese conocer más sobre algunos de estos proyectos:

EFEWEE Exploring Factors that Enhance and restrict Women´s Empowerment through Electrification link

AidEffect link 

The Sustainable Energy for All initiative link  

Oslo Centre for Research on Enviromentally friendly Energy link 

Graduada en Antropología Social y Cultural por la Universidad de Granada y Máster de Investigación y Uso racional de los Medicamentos por la Universidad de Valencia. Esta jóven investigadora ha trabajado en la Universidad pública y en el sector privado -tanto a escala nacional como internacional- en temas de consumo.

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