Antropología y Espacios de Innovación

en Análisis por

El mundo de la Innovación

El mundo de la innovación y la aproximación a la innovación centrada en los usuarios ha abierto nuevas oportunidades profesionales a los antropólogos (ver Innovation through people-centred design por Nine Wakeford). Innovar significa cambiar el estado de las cosas y, la Antropología y las ciencias sociales, además de documentar las tradiciones y las identidades, ha estado lidiando con el tema del cambio desde sus inicios (Ver, por ejemplo, los trabajos de H.G. Barnet Innovation, the Basis of Cultural Change, y de William F. Ougburn: On culture and Social Change). La ecuación que maneja el antropólogo profesional es sencilla: primero conocer para, luego, o cambiar o conservar o, en algunos casos, defender lo conocido frente al cambio externo. De esta ecuación surgen, por lo menos, cuatro usos del conocimiento que genera la investigación etnográfica (el académico-científico, el aplicado-técnico-profesional, el destinado a conservación del patrimonio y la identidad, y el activista).

En el mundo de la innovación los antropólogos aplicados-profesionales intervienen activamente en por lo menos tres de los principales tipos de innovación: la tecnológica, la socio-cultural y la organizativa. En el primer caso se introducen o modifican nuevos objetos o productos en el mercado (por ejemplo unas gafas de realidad virtual o una plataforma de gestión administrativa en línea). En el segundo se introducen nuevas formas de interacción social, comunicación y conceptualización de la experiencia social y humana generalmente con la ayuda de nuevas tecnologías (por ejemplo, en la creación de redes en línea de cooperación, intercambio y ayuda). Y, en el tercer caso, diseñando o rediseñando organizaciones con sus estructuras, procesos y gestión de los recursos.

Los proyectos de Innovación

Los proyectos de innovación centrada en los usuarios que pasan por la inclusión de algún tipo de tecnología en el mercado, en la sociedad o en las organizaciones, se organizan en una serie de fases:

1. La fase de estudio de tendencias y necesidades.

2. La fase creativa y de desarrollo.

3. La fase de producción.

4. La fase de comercialización.

Los investigadores sociales o de mercado, con su kit de técnicas cualitativas de investigación y su herramienta estrella, la etnografía, están capacitados para intervenir activamente en todas estas las fases salvo en la de producción. Especialmente activos se muestran en la primera fase llevando a cabo etnografías de necesidades sociales y humanas, en la segunda recopilando, analizando e interpretando ideas, conceptos, requerimientos y probando prototipos de productos y servicios con los usuarios, y, al final de la fase de comercialización, evaluando el impacto de la innovación para la posterior mejora y encaje del producto en el mercado y/o la sociedad.

Hay antropologías específicas o especialidades activas en alguna o varias de estas fases como la Design Anthropology, Market Anthropology, Business Anthropology, Organizational Anthropology y el User Experience Research. 

Espacios de Innovación

Una de las maneras de organizar los proyectos de innovación ha sido creando espacios de innovación. Estos espacios pueden estar especializados en alguna de las fases de los proyectos de innovación como, por ejemplo, la red de Fabricas de la Creación que ha impulsado Barcelona para impulsar la creatividad, la red mundial de FabLabs que a través de la impresión en 3D y el corte láser permite el prototipaje rápido de nuevos productos, la red mundial de Telecentros para contribuir a facilitar el acceso a las TIC alrededor del mundo o la Red Europea de Living Labs (EnOll). Unos espacios destinados a la Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) desde los que se impulsan proyectos de innovación entre socios europeos y del resto del mundo, y en los que se encuentran y coordinan los distintos agentes que acostumbran a participar en los sistemas de innovación de la llamada cuádruple hélice (académicos e investigadores, empresarios y emprendedores, administraciones públicas, y personas, asociaciones y comunidades). Los living labs pueden ser públicos y/o privados, genéricos o especializados en temas tecnológicos (como la Fundación i2CAT) o sociales (como el Citilab de Cornellà). España tiene registrados 62 livinglabs en la EnOll (http://openlivinglabs.eu/livinglabs).

En los living labs se aplican una serie de metodologías para trabajar con los usuarios que resultan muy familiares a los antropólogos (Ver The Living Lab Methodology Handbook). Los living lab son espacios nativos de la sociedad del conocimiento en los que la investigación social y humana es un requerimiento.

En los últimos años, el mundo de la innovación ha hecho un giro hacia lo social que la antropología y profesiones afines deberían aprovechar. La tecnología también debe ser socializada y los científicos sociales pueden contribuir activamente a trazar un puente entre la tecnología, la cultura y la sociedad.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Lo último en

Ir Arriba